Pero entra 2014 y las cosas empiezan a complicarse: subida de impuestos indirectos con fuerte efecto sobre el consumo interno, apreciación del yen, freno en las compras por parte del banco central japonés... y el Nikkei bajando un -12,2%. Y la pregunta que hay que hacerse es: ¿qué hacemos?
Pues lo primero no dejarnos influenciar por el comportamiento pasado de la bolsa japonesa y analizarla tal como está en estos momento. Y las razones a favor de estar invertidos en Japón se pueden estructurar en los tres puntos que utiliza Blackrock para recomendar esta idea de inversión:
- Recuperación económica
- Debilidad del yen
- Valoración atractiva
En referencia a la debilidad del yen, a pesar del reciente enfortalecimiento de la divisa por la búsqueda de país-refugio, el programa de quantitative easing japonés seguirá manteniendo una presión vendedora en la divisa. Siendo un país eminentemente exportador, este hecho debería beneficiar a los resultados corporativos, más aun ante la perspectiva de recuperación económica global, ya que de seguir confirmándose esta, evitaríamos los movimientos de búsqueda de valor refugio (yen) que recientemente han generado cierta apreciación del yen contra el dólar:
Finalmente, en cuanto a la valoración del mercado japonés, a pesar del rally de 2013 sigue manteniéndose atractivo: en 2013, ascendieron en la misma medida precios y beneficios corporativos, por lo que los PER se han mantenido a niveles similares. En comparación con sus niveles históricos, los PER japoneses están en mínimos, al igual que si los comparamos con sus contrapartidas de países desarrollados, mientras que el crecimiento y las revisiones de beneficios han sido las mayores de los países desarrollados. Además, las small cap han tenido un funcionamiento aun peor en términos relativos que los large cap, haciéndolas que su exposición al mercado doméstico sea aun más atractivo desde un punto de vista de valoración.



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