jueves, 29 de enero de 2015

Outlook 2015

Los analistas acostumbran a publicar sus outlooks para el nuevo año a principios de enero, por lo que probablemente muchos pensareis que voy tarde publicando mis perspectivas para 2015…pero prefiero hacer las cosas tarde que mal, y creo que esperar a la conferencia de Mario Draghi en que anunciaba el QE europeo es un paso necesario para intentar hacer una correcta evaluación de los mercados.

Para 2015, en mi humilde opinión, las principales áreas de atención son:

PETRÓLEO
En los últimos seis meses, el petróleo ha cambiado las reglas del juego, especialmente desde que los países de la OPEP –liderados por Arabia Saudí- decidieron no recortar producción para estabilizar su cotización. La caída en picado del Brent ha sido tremenda, cerca de un 57% desde los $115 del mes de junio hasta los $49 de hoy.

Existe un infinito número de posibles explicaciones para ésta caída, desde los análisis más serios de desequilibrios entre oferta y demanda, hasta las teorías de la conspiración más absurdas. Pero en cualquier caso, parece que estos nuevos precios del petróleo van a mantenerse durante una buena temporada.
No importa si los saudíes están apuntando a la economía iraní, a Rusia, a la financiación de ISIL o al fracking norte-americano. El efecto será también tremendo en otras economías productoras de petróleo como Venezuela, Colombia, Nigeria…especialmente en aquellas en que el coste de extracción de petróleo es más elevado.

El riesgo de desestabilización de estas economías es difícil de prever, pero en mi opinión los bajos precios de petróleo van a mantenerse durante un prolongado período de tiempo. Arabia Saudí ha hecho caer los precios con un objetivo –el que sea- y mantendrán su política activa hasta que consigan sus objetivos.

Por otro lado, los efectos de los nuevos precios del petróleo van desde el incremento de riesgos geopolíticos en países productores de petróleo (negativo), de incrementar la renta disponible del consumidor medio (muy positivo), de reducir la inversión en capital en Estados Unidos –ya que en los últimos años se ha centrado en el sector de la energía y más concretamente en el fracking- (muy negativo), a contribuir a una importante reducción en los costes de las industrias que utilizan el petróleo como input (positivo).

Resumiendo, en el corto plazo la reducción de la inversión en capital en el sector energético son malas noticias, y más aun considerando que los puestos de trabajo que creaba este sector eran de los calificados como de sueldos elevados, pero al final del día creo que el efecto que van a tener unos precios del combustible menores sobre el consumidor serán más beneficiosos para la economía mundial que la alternativa existente. Es más, precios bajos implican que el dinero que antes iba a los fondos soberanos de Arabia Saudí, Qatar y Noruega ahora irán a parar a las manos de la población. Y eso me lleva a pensar que la distribución de rentas mundial podía mejorar. Y eso es bueno.

Como recordatorio para todos aquellos que están pensando en apostar a un rebote del precio del petróleo, he añadido dos gráficos con la variación de precios que llevamos desde junio pasado…y la caída de 2008. Cierto es que no es el mismo escenario, pero la situación de la oferta de petróleo también ha cambiado dramáticamente, con los EE.UU. camino de convertirse en exportador neto de petróleo en lugar de importador neto:





ESTADOS UNIDOS
Tal como decía, el principal lastre para la economía norte-americana este año será la caída de inversiones en el sector energético.

El incremento del consumo va a favorecer la economía de Estados Unidos, pero el efecto no será inmediato: primero los consumidores esperarán a ver si estos nuevos precios van a mantenerse antes de gastar el dinero extra que tienen en sus manos.

El escenario del mercado laboral está mejorando, y los puestos de trabajo que se crean están por encima del nivel medio salarial, lo que todas las noticias son buenas en este mercado:



Los mercados esperan que la rentabilidad de los Treasuries alcance el 3% a finales de año…yo creo que van a quedarse por debajo de lo esperado, por lo que mantendría unos cuantos de estos bonos en mi cartera. En mi opinión la Fed no tiene ninguna prisa en subir tipos de interés dada la debilidad de la economía mundial. Además, la caída del precio del petróleo quita presión inflacionista, y Europa y Japón se van a dedicar a exportar deflación a Estados Unidos a través de la depreciación de sus divisas. Y debemos tener en cuenta que los inversores internacionales en busca de rentabilidad van a seguir comprando treasuries ante las bajas rentabilidades de los bonos alemanes y japoneses: los flujos de compra van a mantener las yields a niveles menores de lo que muchos esperan.

En el frente de la renta variable, las acciones parecen razonablemente valoradas y el crecimiento de beneficios debería ser el principal driver de crecimiento del S&P 500 este año. A un ratio de crecimiento de beneficios esperado del 8% deberíamos esperar un mercado que acabe el año con rentabilidades que no alcancen los dos dígitos, tal vez ligeramente por encima del 10% solo si las compañías siguen re-apalancándose a bajos tipos de interés y usando el dinero para devolverlo a los accionistas mediante buy-backs o dividendos. En ese frente, preferiría que usaran el dinero para invertir y contratar personal (positivo para Main Street) en lugar de dar el dinero a los inversores (positivo para Wall Street).

EUROPA
En Europa, el crecimiento es anémico (alrededor del 1%) y el paro elevado (alrededor del 10%), y la amenaza de partidos radicales tomando el control de los parlamentos europeos está convirtiéndose en una realidad en países donde la austeridad se ha aplicado a niveles insostenibles para la población.

Pero ni la victoria de Syriza en Grecia ha sido capaz de frenar el rally iniciado por el anuncio de QE por Mario Draghi por el que el BCE va a comprar 60 billones de euros al mes hasta aumentar su balance en un trillón de euros. Tengamos en cuenta que la mayor parte del dinero irá a parar a deuda pública europea.

Sin entrar en el debate sobre la utilidad de estas medidas, las consecuencias han sido inmediatas: la bolsa europea ha crecido aceleradamente, el euro ha caído, los bonos se encuentran en rentabilidades mínimas, y el riesgo de contagio de Grecia, incluso en un escenario de Grecia saliendo del euros, parece controlado. Pioneer Investments calcula que el QE europeo va a añadir entre 20 y 25 puntos básicos al crecimiento europeo, y la caída del precio del petróleo otros 40 puntos básicos. Esto nos llevaría a un crecimiento del 1,6%, mayor del que la mayor parte de analistas espera.

También calculan que en un entorno de crecimiento entre el 1% y el 2%, los beneficios deberían crecer en Europa a una tasa de alrededor del 14%. Además, la bolsa europea está barata comparada con la americana, paga dividendos más altos y podría recortar terreno durante 2015.

El QE también podría ayudar a alinear los costes de financiación de las compañías europeas, permitiendo que las small-mid caps de países periféricos puedan financiarse a tipos parecidos a los de las compañías de tamaño similar del centro de Europa. Este escenario añadiría unos puntos básicos extra de crecimiento a Europa, donde no debería sorprendernos rendimientos del 20% a final de año si la bolsa norte-americana se mantiene en terreno positivo.

Podría ser el año de la bolsa europea.

RIESGOS
Obviamente, hay todo tipo de riesgos geopolíticos en este escenario. El conflicto entre Rusia y Ucrania será un lastre, y el riesgo de victorias electorales de partidos radicales no se está incorporando a las valoraciones. Tenemos también el riesgo de Black Swans, probablemente derivados de los problemas económicos que puede causar la caída del petróleo en algunos países.

Pero el principal riesgo, a mi entender, sería que el Banco Central Europeo finalmente no actuara como ha prometido.

Eso lo cambiaría todo.

viernes, 23 de enero de 2015

Rusia: ¿camino del default?


La Rusia de hoy no es la que era en 1998, cuando la anarquía, el vodka, Boris Yeltsin y sus oligarcas gobernaban en Rusia.

En 1998, el gobierno ruso estaba fuertemente endeudado, no solo con acreedores internacionales, sinó también con sus propios ciudadanos, que recibían sus sueldos con meses de retraso por la insolvencia y la incapacidad de recaudar impuestos del gobierno.

En 1997 había estallado la crisis financiera asiática, lo que provocó un fuerte freno de la demanda y la consiguiente caída del precio del petróleo, que al final fue el desencadenante de la insolvencia del gobierno ruso al perder una de sus principales fuentes de ingresos.

Y, tal vez a título anecdótico, 1998 fue el año en que -ante el caos que vivía el país- un hasta entonces desconocido personaje era designado por Boris Yeltsin para dirigir el FSB (antiguo KGB). Su nombre era Vladimir Putin.

Cierto es, decía, que la Rusia de hoy no es la misma del año 1998, con un nivel de endeudamiento inferior al 10% que todos los países desarrollados desearían, con importantes reservas en manos del banco central ruso, un nivel de desempleo del 5% y un balance fiscal que -hasta ahora- era equilibrado. Además, el Banco Central Ruso ha firmado recientemente un contrato swap de divisas entre el yuan y el rublo de un volúmen de 24 billones de dólares con el Banco Central Chino que deberían ayudar a estabilizar el tipo de cambio del rublo contra el dólar.

Pero a pesar de todo, probablemente a causa de la debilidad del la economía europea, combinado con las recientes declaraciones de los portavoces de la OPEP, estamos viviendo una caída de la cotización del petróleo de más del 50%, de la magnitud de la caída de la cotización del petróleo del año 1998, mientras que las finanzas rusas siguen siendo áltamente sensibles a los ingresos provenientes del sector energético, y más de confirmarse que las compañías rusas necesitan el petróleo por encima de los $100 para tener benefícios.

RUSIA 1997-1998


RUSIA 2014-2015

Como se puede ver en los dos gráficos anteriores, la caída del precio del petróleo (línea negra) ha dido de la misma proporción que la depreciación del rublo (línea azul) con la única diferencia que en 1998 el banco central ruso dilapidó sus reservas hasta llegar al default  intentando mantener un tipo de cambio fijo, mientras que en la actualidad, a pesar de estar tomando medidas para defender el rublo, se ha permitido la flotación y consiguiente depreciación de la divisa sin afectar al endeudamiento público.

Aún así, pero, la confianza en la deuda rusa ha caído en picado, tal como muestra el siguiente gráfico del CDS a 10 años:


Vemos, pues, a través de la cotización del CDS, que el mercado está perdiendo confianza en la deuda rusa a pesar de tratarse de una economía poco endeudada. ¿Por qué? ¿La situación va a degenerar en una nueva suspensión de pagos?

Por el momento, el señor Soros, igual que en 1998, considera una probabilidad elevada que la situación actual desencadene en un default ruso:

“The big advantage Russia has today compared to 1998 is that it still has substantial foreign currency reserves. This has enabled the Russian Central Bank to engineer a 30 percent rebound in the ruble from its low point by spending about $100 billion and arranging a $24 billion swap line with the People’s Bank of China. But only about $200 billion of the remaining reserves are liquid and the crisis is still at an early stage. … more than $120 billion of external debt is due for repayment in 2015. Although, in contrast to 1998, most of the Russian debt is in the private sector, it would not be surprising if, before it runs its course, this crisis ends up in a default by Russia.”

Ciertamente, como decíamos, el nivel de deuda pública ruso es muy pequeño, pero de seguir la situación evolucionando en la medida que lo ha estado haciendo, el gobierno ruso podría verse obligado a rescatar al sector privado ruso endeudándose de manera acelerada como ya han hecho los países occidentales. Además, las sanciones económicas impuestas por la crisis ucraniana empeoran considerablemente la situación, al impedir a las empresas rusas acceder a los mercados de capitales y dificultando una posible intervención del FMI en el caso que se llegara a este extremo.

Así las cosas, un default ruso es un escenario que se va a ir acelerando a medida que el precio del petróleo , y con él el cambio del rublo, siga en caída libre y sin síntomas de recuperación, lo que propiciará la insolvencia del sector privado ruso, su rescate gubernamental, y en último lugar el default de Rusia. 

A principios de 1999, pero, y poco después del default ruso, el petróleo recuperó y lo mismo hizo la economía rusa. 

Esta vez Rusia es más sólida financieramente pero tiene menos "amigos" en la comunidad internacional. Probablemente podría aguantar más tiempo sin hacer default que en la pasada crisis rusa,,,pero todo dependerá del momento en que el petróleo empiece a recuperar.

Al final es, pues, más un tema de si podrán aguantar el tiempo suficiente para que recupere el petróleo. Si no lo consiguen, habrá default.

Hagan sus apuestas.

Crisis rusa 1998
Crisis Asia 1997

jueves, 22 de enero de 2015

Mario Draghi saca el bazooka

Las decisiones tomadas en la última reunión del BCE consisten en incrementar el volumen de compra de bonos hasta los 60 billones de euros al mes desde los 12-13 billones que se estaban comprando hasta el momento. La previsión es que el programa de compras se alargue hasta septiembre de 2016, pero podría alargarse si no se existe una aproximación al objetivo de inflación del 2%.

La parte principal del riesgo derivada de estas compras se mantendrá en cada banco central nacional, que será el responsable de ejecutar las compras. Solo se compartirá el riesgo para un 20% de las compras. Por lo tanto, el riesgo derivado de comprar bonos españoles, por ejemplo, lo asumirá en un 88% el Banco de España.

Según Mario Draghi, a partir de la finalización del programa SMP en julio de este año se podría proceder a la compra de deuda griega dentro de este programa.

El vencimiento de los bonos incluido en el nuevo programa de QE va desde los 2 años a los 30, por lo que incluye bonos con rentabilidades negativas. No se ha concretado la parte que se dedicará  a deuda pública y a renta fija, pero dadas las limitaciones de liquidez establecidas se espera que se centre en deuda pública.

La expectativa es que los 60 billones de compras mensuales se distribuyan del siguiente modo:

  • 8-10 billones en covered bonds (cédulas)
  • 1-3 billones en ABS
  • 5-6 billones en deuda de agencias públicas y supranacionales  (Banco Europeo de Inversiones, ICO, EFSF, Unión Europea, etc)
  • 40-45 billones en deuda de países europeos



Documento completo:


Reacción de Mercado
Mario Draghi ha actuado en línea con las expectativas del mercado, y los activos europeos –tanto renta fija como bolsa- deberían seguir evolucionando positivamente ayudados por un euro más débil.

La bolsa cotizó al alza en un mercado volátil después de la conferencia de prensa del BCE. En línea con lo que hemos estado viendo esta semana, los mercados periféricos han seguido batiendo a los “core”, contando con el soporte de las noticias positivas sobre reformas en Italia. Los bancos no se habían comportado bien por las dudas sobre sus necesidades de capitalización, pero deben ajustarse a las subidas del mercado en cuanto se van a beneficiar del QE europeo.

La deuda alemana a 10 años está recortando rentabilidad (subiendo precio) en 10 puntos básicos desde el anuncio gracias a la inclusión en el programa de compras de bonos hasta 30 años de vencimiento. En el largo plazo se puede generar volatilidad por conflicto entre el potencial inflacionario del QE y el desequilibrio entre oferta y demanda de bonos (el BCE prevé comprar más del 100% de las emisiones brutas previstas para 2015).

Los bonos periféricos, especialmente españoles e italianos han tocado nuevos mínimos de rentabilidad y se prevé que se mantenga la presión compradora por las compras del BCE, especialmente en el tramo de 30 años. A pesar de no incluirse en el QE, también hemos visto recortes de spreads en el investment grade europeo. La expectativa es que también veamos recortes de spreads en la clase de bonos high yield.

Finalmente, el cambio EUR-USD ha roto mínimos de 11 años y se está cruzando a niveles de 1,14 en estos momentos.