Pero, ¿realmente fue una decepción?
Obviamente, viendo la reacción de los mercados, lo fue para muchos. Pero si reflexionamos un poco, veremos que las expectativas que se habían creado eran, como mínimo, poco razonables.
Tras el fracaso del pasado TLTRO, y el poco volumen disponible en ABS/Covered Bonds para que el BCE compre a través de su novedoso QE, las opciones que estaba asumiendo el mercado se desprenden de lo que debería ser lógico: si el BCE quiere aumentar su balance en 1 trillón de euros deberá comprar algo más que ABS y Covered...deberá comprar deuda pública europea. Y a pesar de las reticencias a este tipo de medidas por parte de algunos miembros de la dirección del BCE, es lógico que se formen las expectativas de un QE "a la americana".
Pero dejando de lado este silogismo, lo que hay que ver también es si, al final del día, todo esto tiene algún sentido. Cuando la Fed inició su QE su objetivo era 'reflotar' la valoración de los activos (inmuebles, acciones, bonos,...) y crear un efecto riqueza que resucitara al sector inmobiliario, hiciera renacer el consumo y, en resumen, volviera a poner en funcionamiento la economía norteamericana.
Estos objetivos parece que se están cumpliendo, por lo menos en la parte de la revalorización de los activos, y no se ha limitado solamente a los activos de los Estados Unidos. El dinero no conoce fronteras y va donde las perspectivas de beneficios son mayores, y eso incluye entre otros activos la bolsa europea y toda su renta fija, desde la deuda pública alemana a la alemana, pasando por el camino por los higo yield emitidos en euros.
Y si esto es así, y todos sabemos que lo es, ¿para qué hacer un nuevo QE en Europa?
A poca gente se le escapa que el dinero que inyectara el BCE iría directamente a elevar el precio de activos financieros que ya de por si parecen caros. Si hacemos un poco de memoria, a principios de año pocos apostaban por que la duración fuera el 'activo' que más está rindiendo este año. Si esto siguiera así, y un QE europeo lo provocaría, estos activos seguirían aumentando de precio hasta niveles que poco tendrían que ver con la realidad económica que representan. España, para poner un ejemplo, sigue con niveles de paro superiores al 25% que ponen en evidencia una falta de crecimiento apabullante, todo esto combinado con un nivel de deuda por encima del 100% del PIB y un riesgo evidente creciente de desmembramiento del país. Y en un entorno como este, cuando las rentabilidad es del bono a 10 año se acercan al 2%, ¿tiene sentido que el BCE ínter te dinero en los mercados?
Yo creo que no. Y una intervención del BCE comprando deuda pública acabaría generando una burbuja que nos podría explotar en las narices en cualquier momento.
Ahora bien, visto que los activos europeos no necesitan un rescate porque el señor Bernanke ya se encargó de ello hace unos años, y que a pesar de ello Europa sigue sufriendo una japanización de su economía, pero en versión terrorífica (no es lo mismo no crecer con un paro inferior al 5% que no crecer con un paro del 25% en España), está claro que alguien debe hacer algo. ¿El qué? Bueno, gente mas lista que yo debería conocer la solución, pero en mi humilde opinión la solución está en poner el dinero en manos de la gente, del consumidor, en lugar de ponerlos en manos de la banca.
El fracaso del TLTRO ha demostrado que las restricciones en la oferta de crédito no son la única razón de que no haya crecimiento: lo es sobretodo la falta de demanda de crédito...o dicho de otro modo, que la población europea abandone el adoctrinamiento recibido de la austeridad impuesta desde Alemania. ¿Y qué puede hacer el BCE para hacer llegar el dinero al consumidor final? Pues nada, porque entre el QE de la Fed y el discurso del señor Draghi avisando que haría lo que tuviera que hacer para salvar la deuda periférica, ya se ha conseguido sanear substancialmente al sector financiero, se ha conseguido rebajar el coste financiero de la deuda de países y empresas...en fin, solucionarlo todo excepto el apalancamiento y la pérdida de riqueza de las familias. Ahora a quien le toca actuar es a los gobiernos europeos, que deben poner fin a sus programas de austeridad y, con la financiación barata que le garantiza el BCE, poner en marcha programas de crecimiento económico que realmente pongan dinero en manos del consumidor.
Y para empezar, solo como idea, ¿qué tal si reducimos el impuesto sobre las rentas del trabajo?

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