martes, 2 de septiembre de 2014

¿Compró una segunda residencia? ¡Cuánto lo siento!

Finaliza el verano y llega la "vuelta al cole". Y cuando empezamos a echar de menos el sol y la playa, hay quien se plantea si sería buena idea sería tener una segunda residencia para el verano. Y con la añoranza de las cálidas temperaturas es difícil hacer un análisis racional sobre esa decisión, habiendo tanto factores personales que inciden en ella...

Pues bien, para quienes estén enmedio de este tipo de reflexiones, aquí os dejo traducido un reciente artículo de Ben Steverman publicado en Bloomberg el 13 de agosto pasado:

Link al artículo original

"Verano es tiempo para descansar, relajarse y tomar decisiones financieras estúpidas. 

Así es como los ven los asesores financieros cuando sus clientes vuelven con anhelo de una casa de verano tras regresar de un viaje idílico. Las ventas de segundas residencias en los EE.UU. aumentaron un 30 por ciento el año pasado hasta 717.000, según estimaciones de la Asociación Nacional de Corredores de Bienes Raíces, basándose en una encuesta. Pero ser dueño de un segundo hogar es a menudo mucho más caro y estresante de lo que los compradores, o soñadores, imaginan. 

Comience con el lado oscuro de un clima envidiable. El sol, la sal y el viento son crueles con casas. Un propietario en Virginia Beach se sorprendió al enterarse que iba a necesitar ventanas nuevas cada seis años. Eso por sí solo acabó con todo un verano de ingresos por alquiler, dice David O'Brien, su asesor. Las tormentas destrozan techos, muelles y malecones, reemplazables sólo a costes exorbitantes. "Estas propiedades son para recuerdos de familia, no para revalorización de capital," dice O'Brien sonriente. 

También están los costes de servicios públicos, cuotas de asociación y un montón de impuestos, a menudo altos en zonas turísticas. En Carolina del Sur, los impuestos sobre la propiedad en zonas de playa pueden ser casi dos veces más altos para los no residentes que para los residentes, incluso aunque el estado castigue los alquileres a corto plazo con un impuesto del 7%.
 El coste de mantenimiento puede machacar las sensaciones románticas de legar la casa a hijos y nietos. Los clientes del asesor Rick Kahler querían dejar su preciosa casa en las Black Hills, Dakota del Sur (valorada en $750.000) a sus hijos como segunda residencia. Sus cuatro hijos adultos estaban encantados con la idea. Luego se enteraron que costaría 48.000 dólares al año, o $1.000 por cabeza y mes en mantenimiento. La idea fue abandonada. 

Otros clientes del Sr. Kahler pagaban $35.000 al año en mantenimiento e intereses sobre una casa que usaban sólo dos semanas al año, para reuniones familiares en Navidad y el cuatro de julio. Los clientes ya tenían un gasto excesivo de su presupuesto de $40.000 al año y podría haber usado esos $35.000, dice. Vendieron la casa después de cinco años. "He hecho esto el tiempo suficiente para saber que el gasto que parece ser el más obvio de eliminar es a menudo el último gasto que el cliente elimina", dice Kahler. 

Cubrir los costes alquilando la segunda vivienda rara vez es la respuesta. Las rentas cotizadas por los agentes inmobiliarios en ciudades turísticas son a menudo engañosas, omitiendo que un agente de alquiler puede tomar el 40 por ciento de los ingresos semanales. Una mujer, contra el consejo su asesor de PNC Heather Flanagan, gastó mucho más dinero del que esperaba en la reconstrucción de una casa en la playa en Nueva Jersey, destruida por el huracán Sandy. Una vez reconstruida, descubrió que perdería dinero –y parte de sus ahorros para la jubilación - por alquilarlo. Al final, decidió vender. 

Alquilar significa también dejar que extraños entren en su casa de ensueño, donde te pueden enfurecer de maneras nuevas e interesantes. Un propietario estaba tan enfadado con las facturas de servicios públicos de su inquilino que instaló un termostato remoto, sólo para descubrir que los inquilinos estaban poniendo el aire acondicionado a 19 grados, "probablemente dejando también las ventanas abiertas", dice Ann Reilley Gugle, asesora financiera del propietario. 

Luego están los riesgos que usted nunca imaginó, a veces más ridículos que graves. Cuando los clientes del asesor Adam Leavitt fueron arreglando su casa para alquilar, los baños no funcionaban, así que tuvieron que salir a la calle. El resultado fue un horrible caso de afectación por hiedra venenosa. 

Al final del día, todo irá bien mientras no vaya a necesitar el dinero. El asesor de inversiones Briant Noland, de Stephens Inc., ofrece una pauta: Sume todos los gastos de domicilio habitual y todos los posibles gastos de su segunda residencia. Si el total es del 30 por ciento o menos de sus ingresos, es probable que se trate de un lujo asequible. 

Y incluso los asesores financieros compran segundas residencias. El asesor Rick Ulivi, de Orange County, California, soñaba con tener un apartamento en su ciudad natal de Buenos Aires. Finalmente compró uno el pasado año y gastó $110.000 en renovarlo y $50.000 en amueblarlo. Entonces descubrieron que los lavabos no drenaban, las duchas se inundaban y la lavadora vomitaban agua. Dos camas (antigüedades) se derrumbaron bajo ellos. Y sin embargo, él no se arrepiente. El y su esposa planean pasar cuatro meses al año allí. Según Ulivi, tratar de justificar la decisión desde un punto de vista de coste-beneficio anula toda la idea. Desde su punto de vista, una segunda residencia "cumple un sueño" y "te da derecho a presumir,". "Si tiene el dinero, ¿por qué no?"."

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